Si quieres escuchar el audio pulsa en el player

20DLlega el momento. La noche del domingo día 20 de diciembre de 2015, o tal vez en la madrugada del lunes, sabremos si realmente los españoles han optado por darle o no un carácter histórico a la fecha.

A lo largo de las últimas semanas hemos ido analizando en esta sección distintos aspectos que concurrían en este proceso electoral y que, por la atención de los medios y de los candidatos, se ha mostrado que eran relevantes: voto rogado, encuestas, circunscripciones, debates, mentiras, etc., así que hoy lo que toca son las conclusiones.

Y para ello, me he permitido establecer una lista de cinco recomendaciones que el votante bienintencionado no debería olvidar. Una especie de pentálogo de obligado cumplimiento para lograr un país decente.

Primero: Olvídese de las encuestas. Con ellas nos han bombardeado desde hace meses para tratar de conducir la opinión de la buena gente hacia las opciones preferidas por algunos medios puestos al servicio de quienes los financian. Recuerde que su opinión es suya y nadie tiene por qué sustituirla ni condicionarla.

Segundo: No deje que tomen el nombre de la democracia en vano. Huya como de la peste de quienes manipulan y retuercen las normas, los calendarios y los procedimientos electorales para tratar de privar a colectivos enteros de su sagrado derecho al voto. Por cierto, aún está a tiempo, si es usted abstencionista convencido, de apadrinar el voto de un exiliado. Entre en mareagranate.org y podrá rescatar un voto.

Tercero: Quédese con la cara de los que no dan la cara. Recuerde que hay dos tipos de candidato: el que pone la cara aunque sea para que se la partan y el que se parapeta detrás de personas o dispositivos para salvar la barba.

Cuarto: Fíjese bien en la patita que asoma por debajo de algunas puertas. Recuerde que el lobo del cuento se la pintaba con harina para que pareciera blanca, pero escondía una garra que quería clavarse en el cuello del confiado cerdito.

Y quinto y más importante: No se deje engañar. El país en el que usted vive, las condiciones que usted soporta y el futuro que le espera a su familia no siempre se parecen a las milongas que le han contado. Eso de la recuperación es lo que usted nota no lo que le intentan colar.

¿Y esta plaga bíblica va a ser la opción más votada? ¡Incomprensible!

A este respecto, me gustaría acabar con una cita demoledora. Ya digo, antes de que me llamen ruín, miserable o deleznable, que no son palabras mías, sino de alguien que no es, precisamente, un rojo peligroso. La cita dice:

“¿Es esto la salida de la crisis? ¿Pero cómo osan? ¿Cómo tienen la miseria moral de hablar de recuperación cuando nos han endeudado en 500.000 millones de euros en menos de cuatro años, y en 2015, el gran año de la recuperación, por cada euro de riqueza creada (PIB nominal) nos han endeudado en 4,1 euros? ¿Cómo se atreven a hablar de empleo cuando han llevado el mercado laboral al tercermundismo, y después de cuatro años hay 500.000 empleos equivalentes a tiempo completo menos? ¿Cómo osan cuando han dejado a 700.000 parados sin cobertura tirados en la cuneta? ¿Cómo, cuando han multiplicado por 16 el déficit de la Seguridad Social y saqueado en 45.000 millones la hucha de las pensiones? ¿Y esta plaga bíblica va a ser la opción más votada? ¡Incomprensible!” (Puede leer el artículo completo aquí)

Fin de la cita. Estas palabras están publicadas en un medio, más bien poco de izquierdas como es El Confidencial y pertenecen a Roberto Centeno, un señor bastante poco rojo, catedrático de Economía, directivo de empresas energéticas y colaborador asíduo de otros medios tan claramente izquierdistas como El Mundo, Expansión, la COPE o Intereconomía.

Así que, visto lo visto, el domingo, eche cuentas, reúnase consigo mismo y vote en libertad. Todos nos lo merecemos.

Juan Santiago