Hans-Werner SinnCuando se habla de que se está produciendo un desmantelamiento consciente y progresivo del estado del bienestar por parte de las fuerzas políticas dominantes, puede parecer que nos encontramos ante una cantinela propuesta por una serie de rojos irredentos que ven una manifestación del maligno en cada medida que, por nuestro bien, nos implementan las báñezes, anamatos, lasquettys y demás compañeros mártires que vienen actuando como auténticos mamporreros del sistema.

Pero basta que aparezca en público uno de estos apóstoles de la verdad única y revelada según los dictados del omnisciente mercado, para comprobar que no es que nos hayamos instalado en una paranoia de la conspiración tardocapitalista, sino que, en realidad, somos tan idiotas que nos hemos quedado cortos.

El último ejemplo es el de ese Mesías Merkeliano que responde al germánico nombre de Hans-Werner Sinn y que preside el Instituto de Investigación Económica IFO. Una entidad de esas que los cursis llaman think tank y que se dedica a estudios variopintos como uno que trata de establecer las relaciones entre niveles de renta y asistencia a la iglesia en los condados prusianos de finales del XIX y principios del XX (puede verse en la web del IFO) u otro cuyos resultados muestran que la globalización no ha llevado a la desregulación de los mercados de trabajo.

Pues bien, este simpático y dicharachero intelectual, con aspecto de arponero de ballenas, que va por el mundo exhortándonos a todos a que nos entreguemos con armas y bagajes si es que queremos algún día sobrevivir, es quien realmente nos está diciendo la verdad de la batalla que realmente está planteada sobre nosotros. No toda esta caterva de meapocos vergonzantes que, sí, nos asestan las puñaladas y nos afeitan cada día un poco más, pero lo hacen como pidiendo perdón y tratando de convencernos encima de que no, que ellos no están desmantelando nada, que son imaginaciones propias de nuestras mentes calenturientas.

No señor, las cosas como las dice Don Hans-Werner desde su Sinn’s Corner o desde las páginas de El País: nada de impaciencias porque hacen falta otros diez años de desmontaje para empezar a ver los resultados y es imprescindible que los trabajadores españoles ganen de media un treinta por ciento menos (es lo que llama devaluación interna), a la vez que se reducen las cotizaciones sociales y se vuelve a subir el IVA. ¡Ah! y nada de grandes flujos de dinero alemán hacia los apestados del Sur, que eso ya se ha visto que no es bueno. El dinerito alemán, ese que obtuvieron inflando la burbuja del Sur y que ahora les prestamos al uno y medio, ha de quedarse en Alemania, no vaya ser que nos de por pensar otra vez en que somos ricos.

Yo no se si le pasa a todo el mundo igual, pero siempre que miro la foto de individuos como éste, me sube un cierto olor a azufre que no consigo identificar.

Ángel Cano