El tratamiento de una huelga en un servicio público esencial, como es la recogida de residuos, suele llevar consigo un intento de criminalización de los huelguistas con argumentos en los que se afirma reiteradamente que los trabajadores toman como rehenes al conjunto de los ciudadanos a los que se debe prestar el servicio, para obtener así mejoras en sus condiciones laborales y salariales.

Sin embargo, al analizar la repercusión de la huelga de los servicios de limpieza de Madrid hay dos circunstancias que no se pueden dejar a un lado. En primer lugar, que no estamos ante un conflicto provocado por los trabajadores para mejorar su posición, sino ante un conflicto provocado por las empresas para empeorar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores y mejorar, así, sus beneficios.

Y, en segundo lugar, y esto es lo más importante, que estamos ante un conflicto que el empresariado ha puesto en marcha como un auténtico laboratorio en el que se investigue el alcance de su propio poder y los límites a los que se puede llegar con el instrumento de la reforma laboral del gobierno Rajoy.

En principio, basta con echar un ojo a los cuatro ganadores del concurso convocado para la concesión del servicio de limpieza por el Ayuntamiento de Madrid, y nos daremos cuenta de quiénes son los jugadores que se sientan a la mesa.

Las cartas las reparten FCC, OHL, Sacyr y Ferrovial, a las que se pueden asociar nombres como Koplowitz, Villar Mir, Luis del Rivero (algo más marginado) y Rafael del Pino, es decir, el núcleo duro de la patronal del ladrillo y las infraestructuras con tentáculos más que claros en sectores financieros, energéticos y de distinto pelaje. Lo más granado de la plutocracia española que, sin duda por casualidad, aparece supuestamente relacionado en los papeles de Bárcenas entre los donantes dadivosos del Partido Popular.

[pullquote]lo que los todopoderosos han puesto sobre la mesa es, en sí mismo, un auténtico ERE salvaje[/pullquote]Cuando a alguien se le ocurra tachar de salvaje la huelga con la que han respondido los trabajadores al envite de esta selecta y poderosa patronal, habrá que hacerle ver que, realmente, lo que los todopoderosos han puesto sobre la mesa es, en sí mismo, un auténtico ERE salvaje. No se puede calificar de otra forma un expediente que ofrece la expulsión de sus medios de vida a más de 1.100 trabajadores y pretende que los que queden vean reducidos sus salarios en más de un 40% y acepten una total desregulación de su jornada laboral que queda en las eficientes manos de sus elegantísimos patronos. Por cierto, cuando hablamos de reducir los salarios de los trabajadores del servicio de limpieza, recordemos que no estamos ante acomodados controladores aéreos sino ante una masa que quisiera ser mileurista.

Lógicamente, como nadie quiere aparecer ante los ojos de la opinión pública como el malo de la película, rápidamente se ponen sobre la mesa las presuntas causas de semejante oferta salvaje. La principal, aparte del comodín de la eficiencia, es ¡cómo no! que si no se llevara a cabo un ajuste de esas características, no saldrían los números, habida cuenta de lo barato que se lo han dejado al Ayuntamiento de Ana Botella.

Bueno, lo primero que habrá que decirles es que las bajas que hicieron a las condiciones establecidas por el Ayuntamiento (de entre el 12% y el 23%) las decidieron de manera voluntaria y conociendo a la perfección dónde entraban, sobre todo si tenemos en cuenta que la mayor parte de ellos ya eran concesionarios de ese servicio.

Con un añadido que acredita el carácter experimental de la postura de la patronal y, creo yo, que la propia connivencia de un Ayuntamiento que se quiere lavar las manos y sólo echa la culpa a los propios poquetes de trabajadores. Ese añadido es el obsequio de una novedad inexistente hasta ahora, y de gran importancia, como es el hecho de que no se fijen en la contratación los medios necesarios para la prestación de los servicios, tanto humanos como técnicos, que quedan así, al albur de lo que decida la propia empresa concesionaria, únicamente obligada a la obtención de unos “estándares de calidad”.

Es decir y resumiendo: las empresas ofertan unos precios bajos siguiendo la estela de reducción del presupuesto municipal para un servicio que se ha visto disminuido en los últimos tres años casi en un cincuenta por ciento.

[pullquote align=”right”]los empresarios deciden “optimizar” sus beneficios reduciendo los costes salariales de manera brutal[/pullquote]Para facilitarles la tarea de bajada, el Ayuntamiento se abstiene de fijar los medios que se han de emplear y permite que los empresarios reduzcan sus plantillas todo lo que crean conveniente.

Y gracias a esto, los empresarios deciden “optimizar” sus beneficios reduciendo los costes salariales de manera brutal de modo que hacen recaer sobre los trabajadores el pago de la deuda de Gallardón, la externalización de los servicios públicos y hasta la muerte de Manolete si ello fuera necesario.

Cuentan para ello con la llave maestra que Rajoy y Fátima Báñez, con el único objetivo de crear puestos de trabajo, han puesto en sus manos: una reforma laboral que les permite plantear e incluso sacar adelante un ERE como el perpetrado y dejar en las calles malolientes a más de mil familias.

¿Hasta dónde tensarán la cuerda? Hasta donde quieran o hasta donde la opinión pública, mecida por la mano de los medios afines, les deje.

Mientras tanto, mientras trastean con sus probetas sociales, seguirán hablando de huelga salvaje y de ciudadanos rehenes de un puñado de facinerosos.

Hará falta que el resto de los trabajadores entienda que entre todos esos montones de basura se está jugando una partida trascendental para todos ellos. Que el fracaso de los trabajadores de la limpieza de Madrid será su fracaso y que las miradas y las exigencias deben ir en la dirección adecuada. Que más valdría una caja de resistencia que una crítica que favorece al poderoso.

Ángel Cano