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A vuelapluma y tras un rápido vistazo a los datos que ofrece la EPA del cuarto trimestre de 2013, nos gustaría llevar a cabo unas pequeñas acotaciones a la encuesta:

  • Un dato básico que hay que conocer para entender la EPA es el universo de población que condiciona los datos. Si observamos la población española mayor de 16 años, nos damos cuenta de que ha disminuido en 19.300 personas y de que, yendo más allá, si afinamos la cifra a la población entre 16 y 64 años, el hecho es que ésta ha disminuido en más de sesenta mil. La cifra se va a casi 250.000 en variación interanual. El dato sólo se explica, además de por el saldo vegetativo, por la salida de población, tanto de inmigrantes extranjeros como de nacionales que emigran.
  • Para entender las contradicciones entre realidad estadística y realidad social, es necesario acudir a la metodología que se utiliza. Así, vemos que el número de parados ha disminuido en 8.400, pero no hay que olvidar que se considera ocupado y, por tanto, no parado a quien haya trabajado al menos una hora en la semana anterior a la encuesta. Un cambio metodológico que ampliara ese período a un mínimo de subsistencia arrojaría cifras más compatibles con la realidad social. Por otro lado, sería bueno conocer cuántos de los ocupados están en situación de subempleo por insuficiencia de horas de trabajo.
  • Otro dato, tal vez anecdótico, es el que acredita que el paro no sólo no ha disminuido entre la población española, incluida la que tiene doble nacionalidad, sino que se ha incrementado en 7.700 personas. El hecho de que esto no haya ocurrido entre la población extranjera se explica por el mayor número de retornos de inmigrantes que, al salir del país, abandonan, por ello, la condición de parados.
  • Finalmente, el reflejo más fiel de la situación nos lo dan las tasas. Por un lado, la tasa de actividad sigue cayendo, es decir, cada vez hay menos población activa en relación con la que está en edad de trabajar.
  • Y, por otro lado, la tasa de paro, dada la caída de la población activa, sigue aumentando mientras desciende la tasa de empleo, es decir, el número de ocupados en relación con los que están en el abanico de los 16/64 y, por tanto, en condiciones de formar parte del mercado de trabajo.

Explicaciones simples: En España, la auténtica sangría está en la pérdida continuada de población activa que está eliminando algo tan básico como es el capital social. Para invertir la tendencia sólo hay un camino: crear expectativa de actividad. Todo lo demás son juegos florales o cantos de sirena.

Ángel Cano