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los otrosA los partidos políticos españoles les ocurre lo mismo que a los protagonistas de la película de Amenábar.

Les sucede que no saben que están muertos, que, en realidad, son fantasmas que deambulan por un espacio limitado, asustados por ruidos que no consiguen identificar y que les conducen a un pánico paralizante al entenderse agredidos por fuerzas ocultas y oscuras.

Pero, lo quieran o no, la única verdad es que están muertos. Se lo ocultan a sí mismos y piensan que, amparados en la oscuridad, en mantener puertas y ventanas cerradas a la luz y a la verdad, encontrarán el espacio ideal en el que permanecer a salvo, cómodamente instalados en su confortable y victoriana casa.

No se dan cuenta de que, finalmente, otros cadáveres, los de los servidores que ellos mismos enterraron, serán los que vendrán a tirar de las cortinas para que la dura y cruda realidad se haga carne a la luz del sol. Así se sabrá que la madre mató de su propia mano a sus queridos hijos y que ella misma se descerrajó un tiro, no sabemos si como un modo de expiar sus pecados o, simplemente, jugando a una macabra ruleta rusa.

Leopoldo Buiza