Tras la Sentencia del Tribunal Constitucional de Portugal, se han sucedido todo tipo de  análisis y comentarios, de tal forma que es difícil aportar algún punto de vista novedoso.

No obstante, no nos resistimos a señalar los aspectos que nos resultan más relevantes, sobre todo desde el punto de vista de la inevitable comparación con la realidad española.

Desde esa comparación creemos que se pueden resaltar tres lecciones a extraer:

La primera lección la ofrece el Tribunal Constitucional portugués al enfrentarse en su resolución a esta especie de fatalismo neoliberal según el cual los principios deben decaer ante una situación económica que se convierte en coartada para esa “ingeniería jurídica” a la que aludía sin rubor, no hace mucho, el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Así, al menos, es como interpretamos la aplicación del principio de igualdad ante la ley a cuestiones tan automáticas, desde el punto de vista del recorte económico, como es la supresión de pagas extraordinarias a colectivos específicos del tipo de los empleados públicos o los pensionistas.

La segunda es una lección de oportunidad o, si se quiere, de coherencia en el tiempo de la resolución. Es ciertamente ejemplar que el tribunal portugués haya resuelto los recursos en tiempo útil y relevante para que su aplicación tenga sentido. Dictar sentencia en recursos planteados al presupuesto cuando haya acabado el ejercicio, como nos puede pasar aquí con alguno de los que se han planteado, puede resultar o inútil o un lío monumental,

Y por último, la tercera lección nos la han dado los magistrados portugueses compareciendo públicamente a la lectura de la sentencia y, particularmente, su Presidente, al que hemos podido ver rodeado de periodistas contestando a las preguntas que se le planteaban. Creemos muy importante que los ciudadanos puedan visualizar y poner cara a la instituciones y que se vayan desterrando actitudes que, basadas en no sabemos qué supuestas dignidades del cargo o de la función, suponen un alejamiento que acaba conduciendo a la desafección de los ciudadanos con respecto a instituciones claves del sistema democrático.